La violencia familiar generalmente comienza con las formas en que se expresan o comunican. Primero son insultos o amenazas. De ahí sube con el aventar de objetos uno a otro. Lo que sigue son empujones y cachetadas o golpes en la cara. Lo siguiente es retener a la víctima, casi secuestrarla en su hogar: obligar a que la persona esté en un mismo lugar, no pueda irse.
De ahí las agresiones empeoran, con patadas, golpes, fracturas e incluso llegando a estrangular o usar armas.
Formas de violencia familiar y maltrato físico:
Física: Golpes que causan lesiones físicas que pueden incluir moretones, fractura de huesos, sangrado interno e incluso la muerte.
Sexual: Suele acompañar al maltrato físico, generalmente culmina en violación o actividades sexuales forzadas.
Psicológica y emocional: Maltrato emocional con palabras, amenazas, hostigamiento, posesión extrema, aislamiento forzado y la destrucción de pertenencias u objetos queridos. Cuando la persona que maltrata controlar el tiempo, las actividades y el contacto de otras personas con la víctima, está haciendo aislamiento: quitar las llaves del auto, encerrar a la víctima en la casa.
Acoso: Conducta de hostigamiento o amenaza repetida contra la víctima. El problema del hostigamiento es que generalmente crece y se convierte en maltrato físico o sexual.
Económica: Unas persona controla los recursos y capacidad financiera de la víctima. Pero también cuando controla el transporte, el alimento, la vestimenta, la vivienda y el dinero. Tristemente, cuando la víctima logra dejar y salir de una relación violenta, la violencia económica puede seguir siendo ejercida sobre la víctima, una manera de mantener el control y obligar a la víctima a regresar.